viernes, 18 de junio de 2010


La foto de Chang

Entre montones de trastos y nubes de polvo, Chang recoge sus cosas. Está triste porque mañana debe abandonar su casa para mudarse a un apartamento. Van a derribar su barrio de casas bajas para construir en su lugar bloques de pisos. Es lo que ha venido ocurriendo a lo largo de los últimos años en Pekín y en otras ciudades chinas, nada se puede hacer, sólo obedecer.

Chang aprovecha para hacer limpieza, pues en su nueva vivienda no tendrá tanto espacio como en ésta. Selecciona con cuidado los objetos que se va a llevar, algunos por necesidad y otros simplemente porquele traen recuerdos. Al hojear un viejo libro, de entre sus páginas cae una foto sobre su regazo. La mira y sus ojos rasgados se abren como platos, mientras le invade lanostalgia. De inmediato se reconoce en aquella instantánea, con su camisa azul y su pañuelo rojo al cuello, escuchando atentamente a aquel hombre. Recuerda perfectamenteel día en que su maestra hizo aquella foto, de la que luego entregó copias a él y sus compañeros. Se acuerda de la fecha exacta, 17 de abril de 1967, porque estuvo marcada en rojo durante largo tiempo en su calendario de mesa. La visita de aquel hombre del Partido Comunista a su pequeña aldea fue todo un acontecimiento. La maestra les avisó con tiempo y les pidió que ese día vistieran su ropa más nueva y limpia. Ensayaron canciones que todos cantaron a coro cuando el hombre entró en la escuela, como si del mismísimo Mao se tratara. Elhombre les habló de la Revolución Cultural y todos escucharon atentamente, aunque Chang no entendió todo lo que dijo. Aún recuerdael atractivo de aquel hombre, la gravedad de su voz y elmagnetismo de sus palabras como si fuera ayer.

Mientras Chang mira la foto, sus ojos se humedecen y su memoria viaja a gran velocidad. Pocos años después de aquello, se mudó con sus padres a la ciudad, a la misma casa que ahora debe abandonar. Aquí ha vivido feliz, aunque desde que fallecieron sus padres se siente solo. En esta casa están sus recuerdos, su vida entera. Mira por la ventana y ve los rascacielos que amenazan su futuro y le entra pánico. Los cambios que ha sufrido el país en los últimos años han sido vertiginosos y él no está preparado. No se siente parte de esa nueva China; prefiere la tradicional.

Chang se sienta en su sillón y aprieta la foto contra su pecho. Siente los fuertes latidos de su corazón, que parece decirle algo. Le escucha y decide que no va a seguir haciendo la mudanza, sino que se quedará allí sentado, esperando a ver qué pasa. Sabe que al final se lo llevarán por la fuerza, pero no le importa. De pronto se siente feliz y nota cómo sus labios esbozan una sonrisa. Después de tantos años callando y obedeciendo, está orgulloso de empezar su particular revolución. Más vale tarde que nunca, piensa.



Gracias a Charlitox por crear esta entrada que tanto me gusta. Gracias!

1 comentario:

  1. ohhh q gran historia!!! la verdad es que creo que mucha gente se suele sentir así cuando recuerda buenos tiempos, además por culpa de muchas injusticias la gente abandona lo que más quiere!! gran entrada Josemí y mu original Charlitox!!

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